¿Podemos condenar a alguien por cometer un error? No sé, sólo sé que muchas veces me decepcioné a mi misma, que otras veces me decepcionaron pero que también perdoné y me supieron perdonar. Y sin embargo la vida siguió, como todo sigue hasta encontrar el final.
Definitivamente no soy la mejor persona del mundo, tengo mis karmas y complejos, no voy a ser nunca 'la amiga ideal' pero me siento plena por mis logros y avances, por la gente que supe cuidar y aún la tengo a mi alrededor. Es gratificante aprender de los errores, y por fin pude hacerlo. Aprendí muchas cosas a lo largo de mi vida; a perdonar de corazón, a no olvidarme de aquellos que pusieron sus manos firmes ante mis caidas, a saber esperar, porque con el tiempo todo lo que uno se merece.. llega. Aprendí que la vida es una rueda, que siempre vuelve a cobrar lo que debes pagar. Sí, me ha cobrado muchas deudas, pero también te las va a cobrar a vos, a vos y a vos. ¿O a caso alguien está libre de pecado? ¿Alguien se atreve a tirar la primera piedra? ¿Vas a animarte a condenarme por un error? Si lo hacés no quisiera estar en tus zapatos cuando te mires al espejo y te cruces con tu reflejo... Vamos, que nos conocemos mucho y el mundo no necesita a más gente hipócrita.
Entendí definitivamente que las cosas pasan por algo y que los hechos toman su curso, el curso que siempre debieron tomar. Estoy comprendiendo que las personas no aparecen en tu vida porque sí, que todo tiene una lógica y que nada es casualidad. Decidí que prefiero dormir en paz, con la conciencia tranquila, siendo una persona auténtica y de palabra, obrando y haciendo el bien, sin tener la culpa carcomiendo mis ideas. ¿Vos podes decir lo mismo? Lo dudo.
11 de febrero de 2010
¿Por qué no voy a ser feliz? Si me regalaron una familia divina, que cuido y valoro un montón. Logré armar un grupo de gente que esta tan adentro mío, que se que los voy a llevar a lo largo de mi vida siempre. Me siento querida. Me alegra ver los éxitos ajenos y disfruto cuando mis seres queridos tienen lo que se merecen. Tengo la oportunidad de estudiar lo que quiero y trabajo divirtiéndome. Y no, no entiendo a quien elige la lágrima en lugar de la sonrisa. No comprendo a quien se estanca en un historia, en un fracaso o en algo banal. No tolero que las personas acepten y no traten de cambiar lo que les hace mal.
Digo todo esto, sabiendo que me caí mil veces y teniendo en claro que me voy a caer mil mas. No espero la vida color de rosa, y encontrar la perfección. Quizás porque entiendo que esas imperfecciones son las que nos hacen diferentes y hacen atractivos nuestros días. Me gusta pensar que voy a tener un montón de NO en el camino, y que yo voy a tener que dar todo de mi para convertirlos en un SI.
Perdí seres queridos, me confundí en mis juicios a terceros, hice cosas de las cuales no estoy orgullosa, me decepcionaron, me choqué con piedras de gran tamaño, no fui siempre una amiga excelente y tampoco voy a serlo. Seguro que, más de una vez, actitudes mías lastimaron a otros.
Pequé de ingenua y me lastimé, para después darme cuenta con un simple click y con un comentario hiriente que no valía la pena. Aposté doble, pedí otra vuelta y no siempre me fue bien. Pero aún así, elijo volver a confiar y a no cerrarme a nuevas experiencias, trato de levantarme bien. De ver el lado positivo a las cosas, de no quedarme ni acumular broncas, de aprovechar las oportunidades y nunca censuro las posibilidades de desear.
Algunos días se me hacen mas fáciles que otros, algunas situaciones las supero mas rápido que otras, me cuesta creer en las malas intenciones de la gente y tal vez recibo un golpesito extra por ello, pero nunca dejo de tratar y de querer alcanzar lo que quiero para mi. Reflexiono cada paso que doy, y cada capítulo de mi vida.
Y no lo hago por deporte, sino porque sé que de esos pasos salen las enseñanzas y las mejores experiencias. No hay fin de año que antes de levantar la copa no haga mi lista mental de las cosas que quiero lograr el siguiente año y las cosas que sé que están mal en mi y tengo que cambiar.
Quizás ante la mirada ajena, yo soy feliz de la nada y con muy poco, pero para mi ese nada o "muy poco" es MUCHO. Ese nada… es el rejunte de mis afectos, de mis experiencias, de mi historia, de mis miedos, de mis ganas, de mi vida y de lo que está por venir. Y tal vez soy más soñadora de lo que está permitido y en diez años mi visión de la vida y lo que debería ser cambia radicalmente y encuentro en el lamento una salida fácil para no tratar de mejorar, pero hoy no me lo permito… HOY TENGO MEJORES PLANES.
Digo todo esto, sabiendo que me caí mil veces y teniendo en claro que me voy a caer mil mas. No espero la vida color de rosa, y encontrar la perfección. Quizás porque entiendo que esas imperfecciones son las que nos hacen diferentes y hacen atractivos nuestros días. Me gusta pensar que voy a tener un montón de NO en el camino, y que yo voy a tener que dar todo de mi para convertirlos en un SI.
Perdí seres queridos, me confundí en mis juicios a terceros, hice cosas de las cuales no estoy orgullosa, me decepcionaron, me choqué con piedras de gran tamaño, no fui siempre una amiga excelente y tampoco voy a serlo. Seguro que, más de una vez, actitudes mías lastimaron a otros.
Pequé de ingenua y me lastimé, para después darme cuenta con un simple click y con un comentario hiriente que no valía la pena. Aposté doble, pedí otra vuelta y no siempre me fue bien. Pero aún así, elijo volver a confiar y a no cerrarme a nuevas experiencias, trato de levantarme bien. De ver el lado positivo a las cosas, de no quedarme ni acumular broncas, de aprovechar las oportunidades y nunca censuro las posibilidades de desear.
Algunos días se me hacen mas fáciles que otros, algunas situaciones las supero mas rápido que otras, me cuesta creer en las malas intenciones de la gente y tal vez recibo un golpesito extra por ello, pero nunca dejo de tratar y de querer alcanzar lo que quiero para mi. Reflexiono cada paso que doy, y cada capítulo de mi vida.
Y no lo hago por deporte, sino porque sé que de esos pasos salen las enseñanzas y las mejores experiencias. No hay fin de año que antes de levantar la copa no haga mi lista mental de las cosas que quiero lograr el siguiente año y las cosas que sé que están mal en mi y tengo que cambiar.
Quizás ante la mirada ajena, yo soy feliz de la nada y con muy poco, pero para mi ese nada o "muy poco" es MUCHO. Ese nada… es el rejunte de mis afectos, de mis experiencias, de mi historia, de mis miedos, de mis ganas, de mi vida y de lo que está por venir. Y tal vez soy más soñadora de lo que está permitido y en diez años mi visión de la vida y lo que debería ser cambia radicalmente y encuentro en el lamento una salida fácil para no tratar de mejorar, pero hoy no me lo permito… HOY TENGO MEJORES PLANES.
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