5 de enero de 2010


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
I N C O N D I C I O N A L.

- Jacks, ¿te has planteado que eso del amor verdadero puede ser una conspiración?
- ¿Una conspiración?
- Si, una conspiración capitalista, una mentira urdida por las industrias del cine, la publicidad y la música ¡Todos vendiéndonos un concepto que ni siquiera existe!
-¿El amor verdadero no existe?
- Piénsalo bien, ¿dónde está si no es en canciones, libros y películas? ¿Quién puede decir sinceramente "siempre te querré"?
- Whitney Houston.
- ¡Si, pero cuando va de crack! La cuestión es que la gente se deprime porque busca esa cosa inexistente o no lo hace igualmente porque cree que se ha conformado con menos.
El hombre es un animal de costumbre, dicen... Nos gusta la costumbre. Cualquier cosa que nos saque de eso nos desconcierta. Todo es cuestión de costumbre. Nos acostumbramos incluso a lo que nos hace mal. Mejor malo conocido que bueno por conocer, ¿no? Pero luego, a lo que no estamos acostumbrados, nos desconcierta, nos inquieta. ¿Para qué vamos a cambiar si así estamos bien? ¿Cómo hacés de un día para el otro, para vivir sin eso que era la razón de tu vida? Nos da pánico la idea de despertar y sentir que todo cambió, que nada es como era. Cuando te acostumbrás a un amor, a una piel, a un olorcito, a una sonrisa; perder todo eso es como quedarte sin aire.
A las niñas les enseñan muchas cosas. Si un niño te pega, le gustas. Nunca trates de emparejarte el flequillo y un día conocerás un hombre maravilloso y tendrás tu final feliz y su compromiso. Cada película que vemos y cada historia que nos cuentan nos implora que lo esperemos. La declaración inesperada de amor, la excepción a la regla. A veces nos concentramos tanto en el final feliz que no aprendemos a interpretar las señales, a diferenciar entre los que nos quieren y los que no, y entre los que se van a quedar y los que se van a ir. Y quizá el final feliz no incluye un tipo maravilloso. Quizá el final eres tú, sola, recogiendo los pedazos y volviendo a empezar. Quizá el final feliz solo consiste en seguir.. O quizá este es el final feliz: saber que a pesar de todas las llamadas y corazones rotos, a pesar de todos los errores y las señales mal interpretadas, a pesar de todo el dolor y la vergüenza.. tú, nunca perdiste las esperanzas.