17 de junio de 2011
Siempre pensé que tenia un corazon maricón...pero parece que no es así. Porque si despues de tantos golpes todavía se da maña para querer a alguien, para arriesgarse, para sufrir, y para terminar de nuevo en el piso hecho pedazos, entonces maricón no es...
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De lágrimas y corazones rotos
La escena final ya estaba escrita. No había vuelta atrás. No había punto de giro que modificara nada. Sólo faltaba el final, el punto final. Y mi punto final fueron cuatro horas de llanto. Cuatro horas de estar tirada en la cama, mojando la almohada, con los ojos pesados y colorados. Cuatro horas me costó entender que ya no tendría en quién pensar. O, peor, que tendría que pensar en mi. Cuatro horas de asimilación de lo que nunca fue, de lo que nunca será. Cuatro horas. Y punto final.
7 de junio de 2011
He llegado a cierto punto... Donde no quiero quejarme más. Donde elijo disfrutar lo bueno que tengo en lugar de quejarme de lo bueno que me falta. Donde cambié la cabeza y perdí el miedo a golpearme. Donde cada golpe sólo me impulsa a volver a levantarme. Donde me harté de cuidarme, porque cuidándote sólo te perdés cosas, y a la larga igual algo duele. Donde me di cuenta que lo mejor de este viaje no es ni el destino, ni la compañía, ni lo que dure, ni nada por el estilo: Lo mejor de este viaje es eso; el viaje. Y punto.
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