22 de diciembre de 2009

Decime que sabés del dolor. Decime si nunca te pasó tener diez nudos que te aten la garganta.
Toda su vida esperando algo bueno, toda su vida esperando la felicidad, años y años esperando ese momento en el que pudiera decir "Hoy todo esta bien en mi”.
Palabras que se vierten cuando el vaso está lleno, cuando no cabe más, cuando te derramás… Palabras que nadie quiere oír. Ni siquiera yo misma, que no me atrevo a decir. Gritos en silencio, para nadie, para nada.
Mariana, son siete letras de significado vacío y a la vez tan lleno.
Donde todo está lejos o es mentira. Pensamos en darnos a la fuga a algún lugar que no existe, en algún momento que aún no ha llegado y con algún extraño que no conocemos, porque así será todo más fácil o no será. Las alternativas, sobretodo las que se descartan al nacer, son el juego que queremos vivir, el infierno que queremos apagar. A o B. Si o No. Mañana o Quizás. Ahora o Nunca. Entonces me decis "Todo irá bien" y es sólo un juego de palabras para que no duela tanto.
El corazón debería venir con un manual de uso y una faja con un FRAGIL en colores estridentes y que según la ley, sea ilegal romperle el corazón a una mujer.
Quienes de verdad me conocen saben que no soy fuerte, sino que puedo luchar cuando deseo algo. Porque quienes me conocen en realidad, saben que lloro un poco todas las noches y que me da mucho trabajo lograr conseguir el sueño. Que prefiero un beso en la mejilla a una caricia. Que me gusta sentir las cosquillas de la esperanza; que me gustan las flores. Que reír me provoca hipo y lágrimas. Quienes me conocen saben que no me asusta la oscuridad, sino la soledad. Que no conozco de favores, si no de la incondicionalidad. Que mi experiencia no es más que una lista de errores. Quienes me conocen, saben también que prefiero un 'te quiero' a un 'te amo', porque conservo la estúpida idea de que es más duradero. Que no me gusta ser plato de segunda mesa. Que a quién le ofrezco mi amistad, es porque se ha ganado mi confianza. Que no juego con los sentimientos y por tanto no me gusta que jueguen con los míos. Que me gustan las fiestas hasta el amanecer. Sabe también el que me conoce bien, que una mentira me duele más que una herida.

5 de diciembre de 2009

Escribirte a vos, es mas delicado que escribirle a un condenado a muerte. No sólo tengo que vigilar qué te digo, sino cómo te lo digo, qué palabras y cómo las uso. Me descontrolás tanto, no tenés idea de lo que provocás en mi, ni la menor idea, empezaste como un juego, es cierto, simples miradas, nada especial a primera vista. Me bastó muy poco para empaparme de tu persona y volverme adicta. Hoy no puedo ni verte a los ojos por miedo de fallarte, me tenés tan mal que no se si pueda llamarle amor. No estoy enamorada de vos, hacerlo sería el mejor error de mi vida. Con vos tengo que esforzarme para un simple ¡Hola!.
Sos todo y nada. Quiero, tengo la necesidad de ser parte de tu vida y ganarme un espacio. Y eso que nada empezó todavía, esto no es ni siquiera el principio. Discretamente te dije a gritos que te quería.
Y ahora te conocí a vos. Por casualidad. Fue tan fácil quererte. Y sin saberlo, y sin tocarme, me curaste las heridas. Me devolviste las ganas de enamorarme. Porque tenés que ser vos. Porque quiero que seas vos. Porque para mí, sos especial. Y lo demás ya no me importa. Solo quiero verte. Solo pienso en vos.
Sólo el saber que existís ya hace que te odie. Te odio por cómo me miras, por cómo me hablas. Te odio por tus ojos, por tu voz, por tu sonrisa. Me duele escuchar cómo te reís, me duele ver que te acordás de mí, que no te importo. Te odio porque te metiste en mi mundo y ahora no te puedo sacar, porque antes podía vivir sin vos, porque no necesitaba verte, porque me daba igual donde estuvieras. Te odio porque me haces sentir bien y no puedo decírtelo, te odio porque encendés mi corazón y apagás mis palabras. Te odio porque desearía no haberte conocido y porque aún así quiero conocerte mejor, te odio porque por vos lloro, por vos río, por vos siento. Te odio porque sé que no te tengo, porque sé que no me querés, porque sé que me conocés y que sabés lo que siento por vos. Por eso te odio, porque lo sabés y no hacés nada. Te odio porque no puedo decirte lo que ya sabés, que te odio porque te quiero.

4 de diciembre de 2009

Nunca en mi vida creí que podría estar tan lejos de alcanzar el cielo. Nunca creí que llegaría a gritar tan fuerte, jamás pensé que necesitaría desaparecer. Siempre tuve esta tendencia al delirio total, a la obsesión desmedida, a la fácil ilusión, a buscar lo imposible, a la desesperanza, la destrucción masiva de mi misma, a buscar lo que me lastima, a aferrarme al sufrimiento para no caer... Todo lo que me llena al mismo tiempo me destruye, todo lo que me destruye no me llena. Soy como un empalagoso pastel de decepciones. Sé que ya va a llegar algo mejor. Toda la vida me pasé así, toda la vida esperé lo inesperado, toda la vida pisé fuego y sangré pesares. Toda la vida lloré sin lágrimas antes de ir a dormir.
Aprendí a querer a otros, aprendí a odiarme a mi misma. Lastimé pero fui millones de veces más lastimada. Pretendí dejar de ser, ahora busco saber quién soy.
Aprendí que no podés hacer que alguien te ame. Depende de ellos. Aprendí que no importa cuanto quieras. Algunas personas simplemente no corresponden tu cariño. Aprendí que no importa que tan delgado lo cortes, siempre tendrá dos lados. Aprendí que podés llegar aún más lejos de donde pensás que ya no podés más. Aprendí que los héroes son personas que hacen lo que se tiene que hacer cuando se debe hacer sin importar las consecuencias. Aprendí que aprender a perdonar requiere práctica. Aprendí que hay gente que te quiere mucho pero que no sabe cómo mostrártelo. Aprendí que algunas veces la gente que esperás que te pateen cuando estas caído serán los que te ayuden a levantarte. Aprendí que tan sólo porque alguien no te ama de la manera que querés que te ame, no significa que no te ame con todo lo que tiene. Aprendí que no importa que esté roto tu corazón, el mundo no se detiene por tu dolor. Aprendí que nuestro pasado y las circunstancias podrían haber influenciado en quiénes somos pero somos responsables por quienes seremos. Aprendí que hay muchas maneras de enamorarse y mantenerse enamorado. Aprendí que la gente que más querés en la vida es apartada demasiado pronto.

3 de diciembre de 2009

Dice que le da igual todo, pero miente. En realidad está sufriendo muchísimo. Y espera que ocurra algo mágico, espera ver bengalas de colores, o fuegos artificiales. Espera que algo la saque de esa maldita situación, o estado, en que se encuentra. Espera a la patrulla de salvamiento. El problema es que a la vez que espera, ha dejado de creer en la magia. Es como esperar a los Reyes Magos o al Ratón Pérez, cuando ya tenés 9 años. Sabés que no vendrán, que no existen. Pero eso lo sabés racionalmente. El corazón, de alguna manera, no deja de esperarlos. Por si acaso. Una espera desesperada. Una pérdida de fe absoluta e implacable. Yo soy de esas que ahora mismo tendría que meter el dedo en la llaga para creer en algo.