16 de febrero de 2010

Entre nosotros rara vez usamos el te amo, más bien decimos te quiero, o te quiero mucho, o te quiero muchísimo. Pero ¿qué estamos diciendo con ese "te quiero"? Yo creo que decimos: Me importa tu bienestar. Nada más ni nada menos. Cuando quiero a alguien, me doy cuenta de la importancia que tiene para mí lo que hace, lo que le gusta y lo que le duele a esa persona. Te quiero significa, me importa de vos; y te amo significa; me importa muchísimo. Y tanto me importa que, cuando te amo, a veces priorizo tu bienestar por encima de otras cosas que también son importantes para mí. Esta definición (que me importe de vos) no transforma al amor en una gran cosa, pero tampoco lo reduce a una tontería. Conducirá, por ejemplo, a la plena conciencia de dos hechos: no es verdad que te quieran mucho aquellos a quienes no les importa demasiado tu vida y no es verdad que no te quieran los que viven pendientes de lo que te pasa. Repito: si de verdad me querés, ¡te importa de mí! Y por lo tanto, aunque me sea doloroso aceptarlo, si no te importa de mí, será porque no me querés. Esto no tiene nada de malo, no habla mal de vos que no me quieras, solamente es la realidad, aunque sea una triste realidad. Dice la canción de Serrat: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio." Quizás haya que entender que eso es lo triste, que no tenga remedio.