No me importa quién secó tus lágrimas cuando no parabas de llorar, a quién amaste de verdad y a quién no, cuántas veces te enamoraste, por qué persona dabas todo y te falló, en qué lugar realizaste tus estudios, la economía de tus padres, la casa de tus abuelos, tus mejores vacaciones. No me interesa en lo más mínimo saber cuántos libros leíste, cuándo aprendiste a manejar, quiénes nunca se olvidan de tu cumpleaños y quiénes si. Tampoco me atrae saber de tus mujeres, cuántas, dónde, quiénes. No me preocupa ser la primera, es más prefiero no ser tu primera, sólo con poder ser mejor en algunos aspectos a algunas de ellas me basta; no me importa a cuantas les prometiste cuidarlas, quién te beso y cuándo por primera vez, quién te hechizó, te lastimó y luego dejó, a quién no olvidarías y porqué, cuánto hace que no la ves a la que te hizo conocer el verdadero amor. Y para que sepas, no siento la necesidad de ser lo que soñaste, no quiero ser esa que siempre buscaste, a la que le decís pocas palabras sutiles y ya la convencés. Quiero ser la chica difícil de la que sin darte cuenta te enamoró, la que nunca hubieras mirado más que como amiga y ahora la tenés en frente tuyo y no sabés cómo reaccionar. Quiero ser por la que te ingeniás en conquistar sin usar los métodos que ya sabés que funcionan para las demás. Quiero aprenderte, conocerte, desearte, buscarte, tenerte, sentirte, gustarte, quererte, soñarte, llamarte, besarte, olerte, acariciarte, dejarte, amarte y demás. Quiero y no quiero, en verdad no te quiero simple ni vagabundo. No te quiero así como sos, sólo te amo y no me importa nada de lo antes ya mencionado. Vuelvo a repetir así, simple y entendible, sabés lo que quiero y no de vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario