17 de febrero de 2010

Cuando queremos, lo que queremos es que el otro también quiera.
Por más que uno quiera, y quiera que el otro quiera, las cosas serán cuando deban ser. Uno puede querer que el otro quiera pero no puede obligarlo a querer. Hay que aprender a aceptar -aunque duela- que siempre será lo que tiene que ser.
Nos esforzamos, nos arriesgamos para lograr que el otro también quiera, ese es el verdadero deseo… Y el deseo es incompleto si es sólo de uno, necesitamos de otro, necesitamos querer lo mismo.

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