Que noche tan fea, como los recuerdos se apoderaban de mi, estaban en mi cabeza, no paraban y yo sentía como dolia el pecho en ese agujero que tengo, sentía como la piel se desgarraba con sólo pensar su nombre, con sólo pensar en que lo habia visto, al haberlo visto todo volvio a mi, no podía dormir, su cara, sus ojos, su sonrisa, su voz, todo. Pero no derrame lágrimas, por más doloroso que fuera, no lo hice, no podía.
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