4 de diciembre de 2009

Nunca en mi vida creí que podría estar tan lejos de alcanzar el cielo. Nunca creí que llegaría a gritar tan fuerte, jamás pensé que necesitaría desaparecer. Siempre tuve esta tendencia al delirio total, a la obsesión desmedida, a la fácil ilusión, a buscar lo imposible, a la desesperanza, la destrucción masiva de mi misma, a buscar lo que me lastima, a aferrarme al sufrimiento para no caer... Todo lo que me llena al mismo tiempo me destruye, todo lo que me destruye no me llena. Soy como un empalagoso pastel de decepciones. Sé que ya va a llegar algo mejor. Toda la vida me pasé así, toda la vida esperé lo inesperado, toda la vida pisé fuego y sangré pesares. Toda la vida lloré sin lágrimas antes de ir a dormir.

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